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Un bebé bien limpito

Un bebé bien limpito

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Los primeros días, cuando tenemos que asear al bebé no siempre sabemos cómo hacerlo, ni tampoco cómo ocuparnos de la higiene de su ropa y sus peluches. No te preocupes: con estos consejos serás toda una experta.

Viernes, Septiembre 25, 2015

Para mantener la salud y el bienestar de tu bebé, debes hacerle un aseo completo cada día y lavar con frecuencia los objetos que más utiliza. Pero no serviría de nada hacerlo en exceso. Para reforzar sus defensas inmunitarias, tu bebé necesita enfrentarse a las bacterias, a los microbios y a los demás "bichitos" que nos rodean a diario. A continuación presentamos algunas buenas prácticas en la materia.

Principios básicos del aseo del bebé

El aseo es un momento privilegiado de intercambio con tu bebé. Es recomendable organizarse bien y tener todo lo necesario a mano para poder disfrutarlo plenamente. Esta es la lista de productos indispensables:

•    Gel de baño especial para pieles sensibles
•    Un champú suave para sus primeros cabellos
•    Una crema limpiadora para su carita
•    Una crema para sus nalguitas
•    Suero fisiológico
•    Algodón hidrófilo
•    Toallitas
•    Ahora que tenemos todo lo necesario, pasemos al chequeo completo.

Baño. A los bebés les encanta bañarse. Para su total seguridad, mantente atenta y no apartes la mirada de tu hijo. Ten cuidado de que no tenga frio: la temperatura de la habitación debe estar entre los 20 y los 24 ºC, y la del agua entre los 37 y los 38 ºC.

Cambio de pañales y de ropa. La clave está en la organización. Coloca todo lo que vayas a necesitar cerca del cambiador: pañales, toallitas, crema limpiadora, ropa limpia, basurero. No olvides lavar y secar bien todos los pequeños pliegues de su piel antes de ponerle el pañal.

Cara. Un algodón impregnado en crema limpiadora o en agua mineral bastará. Puedes terminar con una crema hidratante suave para proteger su piel.

Ojos. Humedece una tela fina con suero fisiológico y pásala suavemente sobre sus ojos, desde el lagrimal hacia fuera.
Orejas. La delicadeza es primordial. No utilices un hisopo aplicador; utiliza simplemente un algodón para limpiar el pabellón auricular y la parte posterior de la oreja.

Nariz. Se trata de una operación delicada. Retuerce un trocito de algodón impregnado en suero fisiológico e introdúcelo en los orificios nasales para limpiarlos. También puedes utilizar un sacamocos o aspirador nasal.
Uñas. Cortárselas regularmente, procurando redondearlas y no dejarlas demasiado cortas.

Para cuidar la piel frágil y la salud de tu bebé, evita los productos con parabenes, ya que estas sustancias químicas desequilibran el sistema hormonal. Es preferible optar por cosméticos que contengan la mención "sin parabenes" o el sello "bio".

Cordón umbilical. Límpialo de dos a tres veces al día con una tela delgada impregnada en desinfectante hasta que se le caiga (al cabo de una a dos semanas).

¿Hay que retraer el prepucio de los niños? Esta práctica, que consiste en retraer el prepucio para limpiar el glande, está hoy desaconsejada por numerosos Pediatras. Se ha demostrado que, al contrario de lo que se pensaba antes, la retracción no evita la fimosis (anomalía del prepucio). Un aseo "clásico" basta y sobra para garantizar la higiene de esta zona en un bebé, así que deja que la Naturaleza haga lo suyo.

Otras normas de higiene

Los peluches también tienen que lavarse a menudo: los más resistentes en la lavadora, los demás a mano.
En cuanto a su ropita, la interior se debe lavar todos los días. Para el resto de la ropa, haz lo que te parezca correcto, pero ten en cuenta que si hay una mancha de zanahoria en una chaqueta... ¡tampoco se acaba el mundo! Para los baberos, las toallas y la ropa de cama, opta por un lavado a 60 ºC y utiliza siempre un detergente suave que respete la fragilidad de su piel.

Una "limpieza"diaria de la habitación del bebé también es imprescindible. El primer reflejo debe consistir en ventilar cada día la habitación durante 10 minutos como mínimo. Barre o pasa con regularidad la aspiradora y da preferencia a productos de limpieza naturales.

El aspirador nasal para bebés es un accesorio indispensable cuando tu pequeñín está resfriado. El más sencillo (y más barato también) es la pera de goma ya que aspira mediante una simple presión. También podrás encontrar aspiradores nasales con aspiración manual o eléctrica.

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